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lunes, 23 de febrero de 2015

LA TERRIBLE NOCHE

Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitada por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizada a su alrededor…
Esta asustada y tiene miedo. Oye un ruido que invade toda su habitación, mientras Natalia mira de un lado a otro descontroladamente. El ruido se convierte en una voz que acecha su habitación y su cuerpo. Se queda paralizada entonces ve a una figura que se me mueve rápidamente y, a la misma vez, lentamente por las paredes de la habitación. Natalia aún cree que esta soñando, pero entonces una ligera brisa le golpea en la cara y se da cuenta de que no es así. De repente la figura extraña se detiene delante suyo y se le lanza encima. Lo último que recuerda es el grito que inundó su habitación.
Se despierta entre lagrimas y mas gritos. Abre los ojos y ya no ve a la sombra, solo a sido una pesadilla. Pero mira a su alrededor y se queda inmóvil, esa no es su habitación. Se levanta, y descalza, empieza a mirar en la habitación que se encuentra. Asustada piensa que no esta en su casa, pero al mirar detenidamente se da cuenta que esta en la de su abuela. Aunque aún no sabe cómo ha llegado hasta allí.

jueves, 19 de febrero de 2015

LA TERRIBLE NOCHE

Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor…
Esta solo en su habitación, pero aun así sentía que había alguien dentro. Tenía la sensación de que alguien le observaba y gritaba su nombre con un susurro de voz: “Marc” “Marc”. Asustado miro de lado a lado sin visualizar nada, hasta que observo una figura negra que se movía por toda su habitación. Parecía una mezcla entre persona y fantasma. Se movía rápidamente y lentamente, a la misma vez, por la habitación. Así fue durante medio minuto, el qual le pareció eterno a Marc. Hasta que de repente la figura se paró y se quedó delante de él. El miedo y el pánico se apoderaban de él. Era una sensación horrorosa. Cuando de repente la figura negra se alzó un poco y se abalanzó sobre él. En ese instante lo último que vio y oyó fue la figura y su grito, que inundo su habitación.
Se despierta confuso y aterrorizado. Mira a su alrededor rápidamente y comprueba que todo ha sido una pesadilla. Se levanta de la cama, pero entonces, reconoce que esa no es su habitación. Extrañado mira la habitación y se da cuenta que se encuentra en casa de su abuela. Se pregunta cómo ha podido ser esto, ya que estaba en su casa. ¿Cómo ha llegado hasta allí?


martes, 17 de febrero de 2015

Tormenta

“Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor…”
Se despierta y se da cuenta que era un mal sueño. Se pone en pie y  mira por la ventana, pero no ve nada, aún es oscuro. El viento sopla cada vez más fuerte, sin parar.
Ya eran las 9 y Pablo mira por la ventana, ve unas nubes y los relámpagos que llegaban hasta la tierra. Poco a poco la tormenta iba en peor y se acercaba cada vez más.
La tormenta empezó no paraba de llover, los relámpagos cada vez eran más bestias, llovía tanto que las calles se empezaron a inundar. Pablo estaba cada vez más asustado, intentaba creer que era un mal sueño, e intentaba despertar de ese horrible ‘sueño’, hasta que se dio cuenta que era realidad, un huracán se acercaba.
Pablo bajo al garaje cogió el coche y se marchó, coge la autopista A-7 dirección Lérida para escaparse del huracán, tenía mucho miedo.  Pero Pablo no sabe que los huracanes son más rápidos que su coche…

lunes, 9 de febrero de 2015

Un mal despertar




“Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor…”

El viento había impactado con la ventana, y ésta había cedido ante la fuerza del anterior. Además de hacer añicos su cristal, la fuerte ráfaga penetró en la habitación y hizo que se extendiera el caos por todo el lugar. Su habitación, que permanecía siempre limpia y ordenada, había visto el orden modificado por un montón de libros que ahora se encuentran por todo el suelo de la habitación, la ropa del día siguiente moviéndose sin control a lo largo del lugar, y miles de pedazos de cristal escampados por el pequeño cuarto.

Al cabo de unos segundos, se hace la calma. Iván, aterrorizado, se quita las sábanas que le han protegido y se levanta, y vigilando en no clavarse ningún pedazo de cristal se pone las zapatillas. Entonces, se dirige a la ventana para ver el estado de la calle, y ésta misteriosamente está en perfectas condiciones. Iván, que no entiende la situación, se dirige a la puerta, pero es entonces cuando una segunda ráfaga, aún más fuerte que la interior, golpea la casa.

El viento descomunal penetra de nuevo en la habitación, e Iván, que está expuesto a la terrible ráfaga, cae al ser arrastrado por el viento y chocar una pared. Además de perder la consciencia, el golpe que acaba de sufrir provoca que se rompa el brazo derecho. Iván nunca había imaginado que se rompería el brazo de tal manera, y menos que sería justo un día después que le sacaran la escayola.

Cuerdas

Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador, cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento, toda la noche ha oído como las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado como se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca, abre les ojos y mira aterrorizado a su alrededor.
Todo ha sido un sueño, el despertador acaba de sonar taladrando fuertemente su cabeza, no ha sido una buena noche. El sueño le ha hecho pasar una mala noche por el mero hecho de haber sido aterrador. No era la primera vez que tenía una pesadilla, pero si la primera vez que le calaba tan hondo. Aquel hombre sin rostro, aquellos párpados vacíos, aquella voz retumbante parecían increíbles y quizá era eso lo que lo hacía aterrador. Que estaba ahí sin poder estarlo, sin tener derecho a la existencia. Se había pasado el sueño gritando sin que de su boca saliera sonido alguno mientras aquel ser, llamadlo así porqué otro nombre no tiene, lo ataba a la cama y le abría heridas que difícilmente curarían. Por suerte solo fue un sueño, no se escondía nadie detrás de la puerta, ni dentro de un armario, ni debajo de la cama. No se escondía nadie porqué nadie podría penetrar, por mucho que quisiese, en la oscura habitación de Óscar. Nadie querría hacerlo y nadie lo había hecho nunca porqué Óscar siempre había estado solo.

Se levantó como cada día, abatido y sin ganas de afrontar el nuevo día. Fue a la cocina a preparar café mientras se lavaba la cara en el baño y abría el grifo de la ducha para esperar a que el agua saliese suficientemente caliente. Una vez el agua estaba a la temperatura habitual, entró en la ducha sin reparar en aquella cuerda que había en el interior y sin reparar, tampoco, en que la puerta se iba cerrando lentamente. 

Atardecer en el pantano

Atardecer en el pantano
Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor. Desde que compró la casa junto al pantano que le enseñó su amigo Juan, agente inmobiliario, ahora hace un año, ha vivido un sinfín de problemas y situaciones anormales que casualmente siempre ocurren los lunes. Después de esto, a Federico piensa en otras situaciones vívidas, como por ejemplo: el lunes que se cayó un trozo de tejada, el lunes que se rompieron las contraventanas del salón, el lunes que creyó  escuchar  un Lobo junto a su casa, el lunes que se encontró la televisión encendida por la mañana cuando estaba seguro de haberla apagado una vez terminado el telediario de la noche.
Después de pensarlo mucho, Federico decidió ir a hablar con los ancianos del pueblo, para intentar poner respuestas a sus preguntas. Sin embargo, ninguno de ellos aclaró la situación, pero lo único que sacó en claro fue que ninguno de los anteriores propietarios de su casa, duraba más de cinco años allí. Decidido a encontrar una solución, Federico llamó a Juan para ver si le podía poner en contacto con alguno de los antiguos propietarios. Juan, sin preguntar, le dio el teléfono de los dos últimos y Federico después de dar varias vueltas al asunto se decidió a llamar al propietario que había vivido en la casa más recientemente. Cuando llamó le contesto un hombre de mediana edad y de voz agradable que le contó que el motivo por el que dejó la casa fueron los fenómenos extraños. Tras colgar al último propietario, corrió a llamar al otro y ese le conto que a él también le ocurrían cosas como estas pero que no fue por eso que dejó la casa. Federico estuvo unos días reflexionando pero decidió que ningún fenómeno era comparable con ver esas puestas de sol des de su balconcito tomándose un buen café. Finalmente Federico se quedó.

Bajo el dormir profundo

"Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor". Lo encuentra todo igual, pero notó ese escalofrío tan frío que le congeló todo su cuerpo desnudo en segundos. Se vistió y salió, vio que no estaba en su pueblo de Madrid sino en el Polo Norte, no sabía qué había ocurrido pero él se sintió como en casa.
Empezó su nueva vida allí comiendo peces y lo que encontraba, así pasó toda su vida; pensó que eso lo tenían que saber y escribió un libro sobre todo que le sucedía allí mismo, ya fuera de un oso o de un iglú o de una persona en peculiar. Solo y tan solo quería dormir y acabar ese libro tan especial que al cabo de unos años ese libro no se sabe cómo recorrió todo el mundo hasta llegar de vuelta a España a las manos de una niña de 8 años llamada Paola, donde supo que ese libro era su mejor amigo llamado Bajo el dormir profundo.

El desperat más aterrorizador, Microrrelato

Amor ciego - Reto Blank Febrero

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Alba MoM - Reto Blank febrero

La realidad irreal


  Mi microrrelato

Nueva vida



Mi microrrelato

UN DESPISTE GRACIOSO

domingo, 8 de febrero de 2015

Memorias pasadas


Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor.

Se da cuenta de que el viento que azota su casa no es normal y decide ir a echar un vistazo al exterior de su casa, se coloca sus sandalias y se enfunda su bata de dormir , enciende su vieja lámpara de aceite con la que apenas puede percibir alguna oscura y confusa sombra a no más de un metro de su cara. Camina un poco a ciegas intentando evitar chocar contra alguna puerta o mueble con el fin, de encontrar el interruptor que de vida a la habitación. Su perro aullaba con la voz un poco ronca, como antaño lo hacían los lobos que con sus aullidos ¡Auhhh!, Helaban la sangre a más de una desventurada alma en medio de la noche. Al final descifró la posición de la caja del interruptor y dispuesto acabar con aquel enigma el cual le había llevado a levantarse a observar lo que estaba pasando, recordó el porqué de la braveza del viento.

Tan sólo era la nueva cúpula, a modo de escudo que habían implementado en su hogar , la cual protegía toda la casa y desviaba el viento huracanado de las tormentas de arena alrededor de ella. Por un momento echó a llorar desconsolado como un niño pequeño al recordarse a sí mismo que vivía en la nada, como miles, incluso millones de personas, en el desierto.

El profeta



Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor, no había nada, estaba solo en su casa, como cada lunes se levantó y se hizo una taza de café con leche y su cucharada de azúcar, fue de camino al trabajo pero ese día no fue nadie, también le extrañó no ver nadie por la calle, volvió a casa, puso las noticias y se enteró que ese día 2 de febrero había vacaciones en su país, por eso no había nadie en la calle, todo el mundo estaba durmiendo.  Durante todo el día se intentó  y no pensar en el viento que hacía hoy,  por la tarde se fue al bar de la calle de enfrente a tomarse una cerveza cuando…
Todo el mundo en el bar hablaba del mismo tema: el viento… ahí tuvo una charla con el camarero hasta que entro un hombre vestido de negro con ganas de buscar problemas,  ahí intentó meterse con el camarero, más tarde se sentó y empezó a gritar:
-¡El fin del mundo está aquí, el viento sagrado ha llegado!

Eso que eran las 22:00 y yo aún tenía esas palabras en la cabeza… me acosté ya que el día siguiente tenía que ir a trabajar, no pude pegar ojo en toda la noche por el miedo.

ABRIENDO LOS OJOS

EL DIARIO

Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Hacía apenas un mes que había dejado su antigua casa, no soportaba vivir allí desde lo de su madre, así que busco una casa acogedora en el centro. Le habían contado que tiempo atrás esa casa había sido de un ex abogado pero que después de estar viviendo allí durante 20 años desapareció inexplicablemente. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor, no ve nada, todo está muy oscuro pero presiente que hay algo en la habitación que lo está observando. Hace frío, mucho frío, empieza a salir esa especie de humo peculiar de su boca…pero es muy extraño, no está ni la puerta abierta ni la ventana. De repente, la puerta que había dejado cerrada pero no del todo, se cierra y salta el pestillo, el armario se abre y de él sale un libro que cae al suelo. En este mes que llevaba viviendo allí, aún no había tenido tiempo para instalarse del todo, había metido muchas cosas del ex abogado en aquel armario, solo para no verlas por el medio… Aún seguía sentado en la cama observando su habitación en la penumbra, parecía que estaba dejando de hacer frío, encendió la luz, pero en ese momento pudo ver por el rabillo del ojo una sombra a los pies de la cama, se giró rápido pero allí no había nadie. Extrañado y pensando que había sido su imaginación, se agachó y cogió el libro. No era un libro cualquiera, las tapas estaban hechas de cuero y en una esquina de la portada, en pequeño y letras doradas, había un nombre: Carlos. Empezó a ojear el libro, se dio cuenta que era un diario, por la perfecta caligrafía del autor, se paró en una página y leyó: “Hoy le he conocido, después de tanto tiempo, no parece un ser especialmente malo, creo que quiere decirme algo anoche soñé con él y me decía que quería ayudarme a algo… prometió decírmelo hoy…”. Siguió ojeando el diario y de una página cayo una fotografía. La cogió y la observó. En ella se podía ver a un hombre de mediana edad sentado en su estudio, algo normal, pero de repente, se fijó mejor…había una sombra detrás de él.

EL EXTRAÑO AMIGO


Una extraña dirección
 “Ha abierto los ojos dos minutos antes de que le sonara el despertador. Cada lunes le pasa igual, dos minutos antes de las ocho de la mañana se despierta y ya no se puede volver a dormir, sólo que hoy lo ha hecho agitado por el ruido del viento. Toda la noche ha oído cómo las ramas de los árboles que rodean su casa se agitaban y ha notado cómo se colaba un ligero soplido por debajo de la puerta, una voz ronca que resonaba en todos los rincones de la habitación, como si  detrás del armario o debajo de la cama se escondiera un hombre alto y gordo con un altavoz, susurrando y gritando a la vez. Sin querer se está volviendo a dormir pero lo que le despierta, a las 8 de la mañana del lunes 2 de febrero, no es el despertador: es la ráfaga de viento más fuerte que ha oído nunca. Abre los ojos y mira aterrorizado a su alrededor…”
Una extraña criatura de ojos azules se situaba justo enfrente de Martín.
Al principio él se asustó, pero después se dio cuenta que esa criatura tenía algún mensaje importante para él,  y le dio la dirección de una casa.
Martín decidió ver lo que había en aquella misteriosa dirección, así que, a la mañana siguiente se adentró en una misteriosa casa, la cual parecia que daba con la dirección.
Una vez allí, decidió entrar en la casa, y observó todo lo que se situaba enfrente de él, enormes plataformas de última tecnología en el techo, como si llevasen a alguna parte.
Aquello formaba parte de un experimento científico y él lo sabía.
Así que  intentó escalar por las paredes hasta llegar a una de las plataformas, justo ahí de pie, escuchó un ruido muy extraño, Martín aterrorizado, bajó y fue hasta su casa.
Al cabo de unos días, escuchó en las noticias, que habían encontrado una casa abandonada en la que en un pasado oscuro, se utilizaba para hacer experimentos científicos con chicos durante su adolescencia.
Martín nunca se arrepintió de estar allí, al contrario, estaba contento por   haber visto en primer plano aquel lugar en el que al paso de los años contaría a sus hijos.
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